Localizada en la parte más alta de la costa,

sobre la bahía de Paroá, ofrece vistas espectaculares del río y las islas

La simplicidad del diseño tradicional y la textura de los materiales, comparten espacio con las aguas donde nada el delfín rosado, y con las selvas donde vuela el guacamayo escarlata.

Podemos hospedar con simplicidad, hasta 16 personas

Las grandes castañeras que vemos emerger por detrás de la casa, son antenas vegetales que captan energía sutil y la comparten. El olivo selvático es visitado por tucanes en su época de frutos. Hay varias especies de palmeras, cauchos, árboles de mango, plantas medicinales… Orquídeas, bromelias y flores de la pasión aparecen con generosidad
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